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Humor

En Oklahoma una mujer decidió iniciar un servicio de mantenimiento doméstico para mejorar sus ingresos. Al recorrer un vecindario adinerado se paró frente a una hermosa y elegante casa y llamó a la puerta. Un hombre se asomó y ella le con mucho entusiasmo le preguntó si requería de algún servicio.

—Pues hay que pintar el porche —dijo el hombre—. ¿Cuánto me cobraría por eso?

La mujer se quedó pensando unos segundos y luego dijo:

—¿Qué le parecen 100 dólares?

Al dueño de la casa le pareció un precio justo, así que ella de inmediato se puso a trabajar.

Cuando el hombre entró a su casa y le contó lo sucedido a su esposa, ésta le preguntó:

—¿Y esa mujer sabe que el porche rodea toda la casa?

—Supongo que sí; lo vio —respondió el sujeto.

Aproximadamente una hora después, la empleada toca el timbre para cobrar por su trabajo.

—Como me sobró pintura, decidí darle dos manos —le explica al dueño de la casa. Éste quedó gratamente sorprendido al escucharla así que le pagó lo acordado.

Entonces, la mujer le da las gracias y, antes de irse, agrega:

—Por cierto, señor, usted se confundió. Lo que pinté era un BMW, no un Porsche.

Porche, Porsche, una pequeña «s» intermedia que hizo una gran diferencia, estimado lector espero que no olvides pronunciarla cuando se deba.

Humor

Cierto día Alex estaba charlando con su hermano en la sala de su casa acerca de que hay que proteger las computadoras para que no les entren virus, y su abuela, que estaba en la cocina, oyó aquella conversación. Al día siguiente, cuando Alex volvió de la escuela, encontró la computadora cubierta con una manta gruesa que suele utilizar en el invierno. Desconcertado, preguntó en voz alta si alguien sabía el motivo.

La abuela se apresuró a contestar con su tierna voz:

—»Cariño, es que ayer le dijiste claramente a tu hermano que es necesario proteger las computadoras de los virus, y a mí me pareció que esa manta tal vez podría ayudar a la tuya. Nunca se sabe lo que pueden pescar en ésta época del año.»

Dicen que la vida no viene con un manual de instrucciones, sino con una dulce abuela siempre dispuesta a ayudar. Estimado lector si todavía conservas la tuya pasa todo el tiempo que puedas con ella, nadie tiene más sabiduría y amor para dar que las abuelas, están hechas de azúcar y de las mejores intenciones.

Humor

En Inglaterra, una mujer y su hijo pequeño estaban esperando el autobús. Poco antes de que llegara el transporte público, la mamá le advirtió al niño:

—Cuando subas, di que tienes cuatro años para que no me cobren tu boleto.

—Sí, mamá —respondió, muy obediente, el pequeño.

Más tarde, al abordar el vehículo, el conductor le preguntó al niño:

—¿Cuántos años tienes?

—Cuatro —respondió él.

Con un poco de sospecha, el chofer volvió a preguntar

—¿Y cuándo cumples cinco?

—¡Pues hasta que me baje del autobús! —contestó el chiquillo, tengo prohibido hacerlo antes.

«Las mentiras tienen patas cortas y tarde o temprano se caen», según reza un dicho popular, y otro más dice en parte que «los niños siempre dicen la verdad». Así que estimado lector, si tienes la costumbre de usar falacias (cosas que parecen ciertas pero que en realidad no lo son) ten cuidado cuando entre niños te veas…

Humor

El señor ministro se quejó con uno de los diáconos de la iglesia de que el piso debajo del púlpito rechinaba constantemente cuando él predicaba. Así que le informó de esto al comité del edificio, y se convocó a una junta.

Mientras todos observaban, les demostró cómo rechinaba el piso. Sin embargo, no fue hasta que les enseñó cómo se extendía el problema por todo el podio que la esposa dijo en voz alta:

—Querido, ¡son tus zapatos los que rechinan!