Archivo de la categoría: Reflexiones y Humor

Reflexiones.

El pequeño Boris nació antes de la segunda guerra mundial, hijo de padres judíos ucranianos y polacos. Tanto sus padres como buena parte de su familia desaparecieron en el campo de concentración de Auschwitz, Alemania. Cuando Boris tenía poco más de 6 años fue arrestado en Burdeos por miembros de la Gestapo (la policía secreta del gobierno alemán). Vivió bajo condiciones espantosas, y con escasos 6 años de edad ya era consiente del peligro de morir en cualquier momento. Sin embargo, con la ayuda de una buena mujer, una enfermera de la cruz roja, subió a un vehículo, se escondió debajo del cuerpo moribundo de una señora y así logró escapar de una muerte segura. Él fue uno de los dos sobrevivientes de las más de 1,700 personas arrestadas en aquel período.

Años más tarde, cuando el peligro pasó y Boris se convirtió en un adulto libre, cada vez que relataba sus vivencias y la forma en cómo había sido ayudado a escapar de aquellas terribles condiciones la gente que le escuchaba no hacía más que reírse. «Se partían de risa» según comenta, debido a que les parecía increíble, pues pensaban que Boris inventaba todas esas horribles historias de supervivencia, ya que las relataba con una sonrisa en sus labios y sin ningún vestigio de trauma. Para Boris el dolor había sido inevitable, pero el sufrimiento era una opción, y él decidió no elegirla.

¿En verdad es posible sobreponerse al dolor y verlo como una opción? ¿Por qué todas las tragedias de la infancia de Boris no hicieron mella negativa en él? ¿Es esta una historia real?

Los expertos afirman que quienes ven el dolor como una opción son las personas categorizadas como resilientes. Resiliente derivado de Resiliencia. Dicen que la resiliencia está en marcha toda la vida y no es la misma cuando somos adolescentes que cuando somos adultos, de manera que es posible desarrollarla. Pero ¿qué significa esta palabra? ¿Qué significa ser resiliente?

El neurólogo y psiquiatra francés Boris Cyrulnik fue el protagonista de esta historia. Es autor de más de 18 libros de psicología, y un sobreviviente al terrible holocausto nazi; él como experto, menciona que la resiliencia es la capacidad de iniciar un nuevo desarrollo después de experimentar un trauma. La definición común dice que es la capacidad de adaptarse con resultados positivos frente a situaciones adversas. Es también una palabra llana, que últimamente se ha puesto de moda. La definición suena simplista, sin embargo alcanzarla supone un camino a veces sinuoso y difícil de transitar.

Pero entender lo que la hace posible es el inicio de ese camino, es el primer paso de muchos para avanzar hasta conseguirla. El mencionado neurólogo sostiene y es vivo ejemplo de que una persona herida puede sobrevivir, sobreponerse y recuperarse del daño recibido, sin quedar marcado negativamente de por vida, y todavía ser feliz.

Recomienda para ello tras haber experimentado un evento traumático (del tipo que sea, físico o emocional) luchar contra uno mismo y con la tendencia a aislarse y buscar con quién hablar de los hechos, alguien de confianza. Externar la experiencia vivida ayuda a sanar las heridas y refuerza la capacidad de «auto repararse». Por otro lado, el altruismo juega un papel importante para combatir el dolor porque se aprende a interesarse por el dolor ajeno y a no centrarse solo en el propio. Una vez que se empatiza con alguien que también ha atravesado situaciones adversas se supera más rápido el dolor propio. Y si a todo esto se le suma el hacer algo constructivo con ese dolor y se canaliza de forma positiva a través del arte, de un pasatiempo, el resultado es una persona fuerte que se sobrepone con mayor entereza al dolor ocasionado por el sufrimiento.

¿Te consideras una persona resiliente estimado lector? Si tu respuesta es no, pon manos a la obra, empieza por contarme tu historia.

Humor

En Colombia una pareja de casados esperaba con ilusión a su segundo hijo. Mientras la feliz madre estaba en el cuarto mes de su segundo embarazo, fue a ver al ginecólogo acompañada por su esposo y su hijo Gustavito, de cuatro años, para conocer el sexo del bebé.

Todos en la familia estaban muy emocionados, en especial el pequeño, sin embargo, a pesar de hacer malabares el médico no pudo determinar si era niña o niño debido a la posición del cordón umbilical en la ecografía. De manera que un poco decepcionado, les pidió que volvieran la semana siguiente para intentarlo otra vez.

Pero justo antes de marcharse, Gustavito tuvo una idea brillante, se paró en seco frente al doctor y le preguntó muy seriamente si era posible ver el cabello del bebé en la ecografía.

—¿El cabello? — preguntó con extrañeza el doctor.

— Sí, el cabello —afirmó el niño.

— ¿y para qué quieres verle el cabello?— replicó el doctor ante la desconcertante respuesta.

—Porque si tiene el pelo largo, ¡entonces es una niña! —exclamó Gustavito lleno de emoción.

No cabe duda, la inocencia y creatividad de los niños no tiene comparación.

Reflexiones

Cierto ministro religioso se despierta un domingo por la mañana decidido a jugar golf. Quiere tomarse el día pero sabe que tiene el deber de dirigir la misa, así que le dice al sacristán que se siente enfermo y lo convence de que sea él quien se encargue del servicio religioso, aunque sea por esta ocasión.

En cuanto el sacristán sale de su habitación, el ministro se viste de inmediato, sale a hurtadillas de la casa y se dirige a toda velocidad hacia un campo de golf que está a unos 80 kilómetros de distancia de la zona, para evitar toparse con alguno de sus feligreses. Ya en el campo, cuando está a punto de dar el primer golpe con su lustroso palo de golf, se da cuenta de que no hay una sola alma cerca. Después de todo, es domingo por la mañana y la mayoría de la gente se encuentra en la iglesia.

Entonces, San Pedro que ha seguido de cerca todas las actividades de esa mañana, se inclina hacia Dios -mientras, mira molesto al ministro desde el cielo- y le pregunta:

—Señor, no vas a dejar que se salga con la suya, ¿verdad?

El Señor suspira y dice:

—No, supongo que no.

El reverendo se siente satisfecho porque ha logrado su cometido de escaparse para jugar, de manera que, con entusiasmo deportivo, golpea la pelota, que pega directamente en el palo del banderín y cae a un lado; luego, rueda y entra en el agujero. ¡Es un hoyo en uno desde casi 350 metros! Toda una hazaña. Algo digno de una gran ovación…pero no hay público.

San Pedro está perplejo. Voltea a ver al Señor y exclama:

—¡Pero Señor ¿por qué lo dejaste hacer eso?!

—No te preocupes Pedrito, ¿a quién se lo va a contar? —contesta Dios con toda serenidad.

A veces la vida tiene esas ironías, te deja ganar y salirte con la tuya estrepitosamente, pero a cambio no te permite contarlo sin delatarte y acarrearte problemas. El precio de ganar en ocasiones le arrebata el dulzor a la victoria, especialmente en aquellas situaciones que suponen un dilema moral. ¿Qué inclina tu balanza? ¿el ego que suplica gritar la muy acariciada victoria o la prudencia de callar porque compartir ese triunfo significará exponer una cuestión poco ortodoxa? Vaya encrucijada ¿no?. Es para todos una crueldad tener que elegir.

Conceder o callar. Estimado lector ¿cada cuánto tienes esta disyuntiva?

Humor

Cierto día la maestra encargó a los niños de preescolar la difícil tarea de aprender a diferenciar entre los animales acuáticos y los terrestres. Para ello diseñó un folleto que llenó de una colorida selección de animales de diversos tamaños, variada apariencia y diferentes hábitats. Entregó a cada alumno un folleto y encargó solemnemente regresarlo al día siguiente habiendo encerrado en un circulo azul aquellos y solo a aquellos animales que vivieran en el agua, y en un circulo rojo a los que vivieran en la tierra.

Al llegar a casa, y tras tomar un plato de sopa caliente, una de las pequeñas que componían el grupo de aquellos alumnos se dispuso a cumplir con la misión recién encomendada. Se sentó en una mesita igual de pequeña que ella y sacó de entre sus pertenencias los utensilios para hacer los deberes escolares.

Mientras la nena se acomodaba, su madre como siempre se sentó junto a ella para supervisar las tareas; entonces la diligente alumna, dueña de una cabecita rubia con ojos chispeantes le mostró a su madre el hermoso folleto que contenía el objeto de estudio.

-¡Hagámoslo juntas! dijo la madre tras revisar los dibujos.

-Está bien- contestó feliz la chiquilla.

Tras repetir las instrucciones la madre señaló un hermoso delfín nariz de botella y preguntó: «¿Dónde viven los delfines?»

-¡En el aguaaa!- respondió entusiasta la pequeña, encerrando en un círculo azul al animalito tal cual rezaban las instrucciones.

-¡Bravo!- dijo la madre, -muy bien, sigamos con otro, ahora, dime ¿Dónde vive él?- refiriéndose a un gordo gusano verde con una sonrisa dibujada a plenitud.

-¡En la tierraaa!- contestó la rubia, mientras encerraba en un círculo rojo al gusano feliz.

-¡Excelente!- aplaudió la madre, -veamos otro- dijo, al tiempo que señalaba a un grupo de ratones grises y de largas colas anilladas.

-¿Dónde viven estos ratoncitos?- preguntó la madre.

-¡En la estufaaa!- orgullosa respondió al instante la pequeña, con la felicidad que causa la certeza de tener siempre la razón.

El vaso con agua (Reflexión)

 Un sabio gurú presentó en la clase un vaso con agua a sus alumnos, todos al instante creyeron adivinar la pregunta que se avecinaba “¿Está el vaso medio lleno o medio vacío?” sin embargo en vez de eso el gurú preguntó:

«¿Cuánto pesa este vaso?»

Sorprendidos con la inesperada pregunta los alumnos guardaron silencio un momento. Sin embargo instantes después las respuestas del grupo empezaron a fluir, siendo tan variadas en cuanto al gramaje del vaso que no lograban llegar a un acuerdo.

De manera que el yogui continuó su intervención:

– «El peso exacto no es importante, sino en realidad el peso percibido. Cuánto pesa dependerá de cuánto tiempo sostengo el vaso. En otras palabras: Si sostengo este vaso durante 1 minuto, no habrá problema. Si lo sostengo 1 hora, mi brazo empezará a doler. Pero si lo sostengo por 1 día entero, mi brazo se entumecerá y luego se paralizará».

-«El vaso y su contenido siguen siendo los mismos, no cambian, pero cuanto más tiempo lo sujeto, más pesado y más difícil de soportar se vuelve». 

Después continuó diciendo:

– «Las preocupaciones son exactamente como este vaso con agua. Pensar en ellas solo por un rato, no causa dolor. En cambio pensar en ellas durante horas provoca que el dolor aparezca, y pensar en ellas todo el día acaba por paralizarnos, haciéndonos sentir incapaces de hacer cualquier cosa».

-«Por lo tanto, no sostengan el vaso demasiado tiempo»- y dicho esto bebió el agua de un solo trago.

Y tú estimado lector, ¿Cuánto tiempo sostienes el vaso? ¿Solo es un vaso pequeño o un enorme balde? ¿Sabes cuándo soltarlo? ¿Qué haces con su contenido?

Todas las respuestas dependen de tu perspectiva, dependen de ti.

Humor

El buen humor del mexicano acompañado de la célebre fama que lo caracteriza por burlarse de todo hasta de la muerte en su propia cara, producen frases como la que hoy compartimos. El folklore mexicano abunda en divertidas reflexiones resumidas en frases muy populares. Frases tan cargadas de verdad que resulta cómica la ironía que desprenden.

Así que hoy, que todavía tenemos algo de tiempo para reír, la ironía de la vida nos impone la necesidad de celebrar y disfrutar la vida misma -porque es tan breve- antes que la muerte la alcance. Por eso, aprovecha la ventaja de que gozas ahora, haz algo constructivo con tu vida, algo de lo cual puedas estar orgulloso cuando tengas que irte, cuando la inevitable señora pase a buscarte.

Vida y muerte saben que no importa cuanto corras, al final la dama flaca te alcanzará. Porque no sabes cuando, pero es un hecho que tarde o temprano ella querrá que la acompañes. Por lo tanto, hoy por hoy, vive feliz con la ventaja que te queda. ¡Feliz y larga carrera estimado lector!