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Condénala, Señor… (Malgré Tout -Luis Manuel Torres-)

Condénala, Señor, a que me quiera 
en forma de que no pueda olvidarme,
y te pido "condénala" que amarme
significa embriagarse de quimera.

Al igual que frondosa enredadera
en torno de su vida he de anudarme
y una pasión en el alma
y en el golpe que dé para arrancarme
sentirá que su carne lacera.

Más si acaso, Señor, en su pasado
no existiese maldad que le merezca
la condena que anhelo con fervor,
te suplico, mi Dios, ya resignado,
me concedas la pena gigantesca
de vivir para siempre en su rencor.

Es la Mujer (Lope de Vega)

Es la mujer del hombre lo más bueno,
y locura decir que lo más malo;
su vida suele ser y su reglo,
su muerte suele ser y su veneno.

Cielo a los ojos cándido y sereno,
por muchas veces al infierno igualo,
por el mundo su valor señalo
por falso al hombre su rigor condeno.

Ella nos da su sangre, ella nos cría,
no ha hecho el cielo cosa más ingrata;
es un ángel y a veces una harpía.

Quiere, aborrece, trata bien, maltrata,
y es la mujer, al fin, como sangría,
que a veces da salud y a veces mata.

Nunca (Sara Hübner)

Nunca, nunca otros labios te besarán así;
ni ojos habrá que lloren de amor, como he llorado, 
ni manos que, temblando, se acerquen a ti
con la ternura inmensa con que yo me he acercado.
 
Ni corazón más claro, ni dolor más fecundo
hallará la arrogancia de tu frente cansada,
ni un decir más sencillo, ni un sentir más profundo
encontrarás de nuevo en la larga jornada.
 
Y cuando yo haya muerto y camines doliente,
evocando mi nombre ante cada mujer,
como yo te llamaba, me llamarás ferviente,
¡y ya no podrá ser!
 
 

Amor Mudo (Horacio Rega Molina)

Yo siempre la amaré como en un sueño
sin confesarle nunca mi quimera,
porque al tomar una expresión cualquiera
tan grande amor parecerá pequeño.
 
Constantemente me verá risueño,
y pasará una y otra primavera
sin sospechar que por la vez primera
tiene un admirador y no es su dueño.
 
Y esta pequeña lágrima que llore
cada vez que la encuentro hasta que expire,
también se perderá, por mi decoro.
 
Pues yo sabré tan rápido ocultarla
que ella no la verá, aunque me mire
en el preciso instante de llorarla.

No tiene importancia (Pedro Miguel Obligado)

Esta pena mía
no tiene importancia.
solo es la tristeza de una melodía
y el íntimo ensueño de alguna fragancia.
 
“Que todo ser muere,
que la vida es triste,
que no vendrás nunca por más que te espere,
pues ya no me quieres como me quisiste.”
 
No tiene importancia…
Yo soy razonable;
no puedo pedirte ni amor ni constancia.
si es mía la culpa de no ser variable.
 
¿Qué valen mis quejas
si no las escuchas?
y ¿qué mis caricias desde que las dejas
quizás despreciadas porque fueron muchas?
 
Si esta pena mía
no es más que el ensueño de alguna fragancia,
no es más que la sombra de una melodía…
ya ves que no tiene ninguna importancia…

Ay Amor (Pedro Calderón de la Barca)

Ay amor, falsa sirena
cuya queja, cuya voz,
rompiendo el aire veloz
dulcísima suena
y está de traiciones llena!
¡Ay, amor, serpiente ingrata
que en sus efectos retrata
la pasión que me provoca,
pues halaga con la boca
a quien con la cola mata!
 
¡Ay, amor, veneno vil,
que viene en vaso dorado!
¡Ay, amor, áspid pisado
entre las flores de abril!
¡Mal haya una vez y mil
quien tus engaños consiente!
Miente tu lisonja, miente
Tu halago, tu voz, tu pena,
Porque eres amor, sirena,
Áspid, veneno y serpiente.